Ocupando un papel imperante en su sociedad, la religión teotihuacana convirtió su capital en un importante centro espiritual de Mesoamérica. De esta manera, en Teotihuacán se celebraron cultos y ceremonias que fueron punto de referencia en toda la región.

Dioses de la religión teotihuacana.

La religión teotihuacana se caracterizó por ser politeísta, es  decir, adoraban a varios dioses que a su vez representaban elementos naturales como el fuego, el agua o la tierra. Aunque algunos heredados, los principales fueron: Tláloc que representaba la lluvia o la guerra, y Quetzalcóatl que manifestaba la sabiduría. Otro dios era Huehuetéotl, un anciano venerado como símbolo del fuego.

Dioses de la religión teotihuacana

Una gran diosa de la religión teotihuacana fue la Mujer Araña, idolatrada como divinidad creadora, del inframundo y la oscuridad. Otros dioses relevantes fueron Chalchiuhtlicue como la deidad del agua, y Xipe Totec, dios de la agricultura y del maíz.

Aspectos de la religión teotihuacana.

religión teotihuacana aspectos

 

Entre los elementos que se destacaron en la religión teotihuacana, encontramos los siguientes:

Calendarios y rituales.

Los diferentes templos y pirámides construidos en Teotihuacán, se alinearon en relación a eventos astronómicos como solsticios, equinoccios y eclipses. Siendo estos fenómenos los mensajes enviados por los dioses, que marcaron las fechas en el calendario para celebraciones ceremoniales.

Sacrificios humanos.

Constituían un ritual para demostrar a sus dioses la dedicación y el compromiso al construir una pirámide o para asegurar la prosperidad de la ciudad. Sus víctimas eran guerreros enemigos, quienes eran decapitados, se les sustraía el corazón o enterrados vivos.

Aspectos de la religión teotihuacana

Arquitectura.

Gran parte de las construcciones de la religión teotihuacana tenía la finalidad de venerar a los dioses. En este sentido, entre las grandes edificaciones religiosas destacan la Pirámide del Sol, Pirámide de la Luna y el Templo de Quetzalcóatl.

Estas obras arquitectónicas que conformaron la ciudad de Teotihuacán le dieron el ímpetu como el centro religioso más representativo de Mesoamérica, también llamada la cuidad de los Dioses.