Si algo influyó notoriamente en las creencias de las civilizaciones posteriores de Mesoamérica fue la religión de los Olmecas, 

Los olmecas fueron la primera cultura que se desarrolló en el hemisferio occidental, específicamente entre Guatemala y México.

Esta civilización se desenvolvió principalmente alrededor de tres centros ceremoniales, que son: San Lorenzo Tenochtitlán, Venta y Tres Zapotes.

Sus creencias y cultos constituyeron una de las formas en las que se propagaron muchos de los conocimientos entre las civilizaciones prehispánicas.

La doctrina de la religión de los Olmecas.

La religión de los Olmecas era de carácter politeísta, ya que adoraban a una gran cantidad de dioses relacionados con la agricultura, elementos naturales y animales.

Consideraban todo lo que les rodeaba como seres vivos, tales como montañas, árboles, ríos, cuevas.

Los dioses estaban directamente relacionados con los gobernantes, quienes eran sus descendientes, por ello poseían poderes sobrenaturales.

El centro de la religión de los Olmecas fue la creencia en el nahualismo, es decir, la capacidad del hombre en transformarse en animal y viceversa.

doctrina de la religión de los Olmecas

Los dioses de la religión de los Olmecas

Dentro de la religión de los Olmecas existió una variedad de dioses representados por figuras  de monstruos combinados con animales, considerados los ancestros de sus gobernantes,  entre los que se encuentran:

  • Nahual o el jaguar: fue el principal dios, chamán del mundo animal y deidad de la fertilidad.
  • Dragón Olmec: era llamado el monstruo de la tierra, fue una de las deidades que más representaron los olmecas.
  • Homxuk: hijo del sol y dios del maíz.
  • Espíritu de la lluvia: está representado por una persona pequeña, pero era un poderoso dios de la lluvia con ayudantes.
  • Quetzalcoalt: dios del viento, la vida y la mañana.
  • Monstruo tiburón: jugo un papel importante en la creación.
  • Huehueteotl: dios viejo o del fuego, simboliza el inicio de un nuevo año.
  • Hombre de la cosecha: fue un hombre que sacrifico su vida para que el pueblo pudiera producir alimentos.