La importancia de la religión de Italia radica en que Roma alberga a la Ciudad del Vaticano, que es la sede de la Iglesia Católica.

En este sentido, el 88% de la población italiana se declara fiel al catolicismo, aunque un 37% realmente lo practica.

Esto se debe a la existencia de una sensibilidad social frente a la Iglesia Católica con respecto a temas como el divorcio, el aborto, la eutanasia, matrimonios homosexuales y las parejas de hecho.

Sin embargo, en todas las ciudades italianas existen  grandiosas iglesias y catedrales, en donde las fiestas cristianas católicas se celebran masivamente.

Aunque desde 1984, el catolicismo dejó de ser la religión oficial de Italia, goza de ciertos privilegios sobre otras creencias.

Dentro del mosaico de la religión de Italia existen también dogmas por causas migratorias, destacando en importancia el islam.

Otras confesiones cristianas en la religión de Italia.

Otras confesiones cristianas en la religión de Italia

Adicional al catolicismo en la religión de Italia, entre las congregaciones cristianas con mayor cantidad de seguidores se encuentran:

  • Testigos de Jehová, compone la segunda denominación cristiana más numerosa de ciudadanos italianos.
  • Iglesia ortodoxa, es otra de las corrientes que aglutina una gran cantidad de fieles.
  • Asamblea de Dios, agrupa a los movimientos pentecostales.
  • Federación de Iglesias Evangélicas, reúne a las comunidades metodista, luterana, baptista y la corriente protestante italiana valdense.
  • Los Santos de los Últimos Días, conglomera a los grupos mormones italianos.

La Ciudad del Vaticano.

La Ciudad del Vaticano

Situada en el corazón de Roma, la Ciudad del Vaticano constituye un estado independiente y la residencia del Papa.

Como capital mundial del catolicismo, miles de fieles peregrinan por el Vaticano para escuchar la misa papal, la elección de un nuevo Papa o recibir su bendición.

Tanto por su simbolismo como por su cercanía, el Vaticano ha impregnado de emotividad a la religión de Italia con lugares sagrados como la Plaza de San Pedro, la Basílica de San Pedro o la Capilla Sixtina.